Internacionalización de las pymes españolas

 

 

La internacionalización se convirtió, desde el inicio de la crisis, en la tabla de salvación de la actividad para una buena parte de las empresas españolas, muchas de ellas pymes. Es verdad que la vocación exportadora de las pymes en nuestro país ha sido escasa, ya que han estado tradicionalmente volcadas en el mercado local, autonómico o nacional, y en contadas ocasiones se han planteado aprovechar las oportunidades de negocio fuera de nuestras fronteras.

Pero la globalización de los mercados y, sobre todo, la paralización de la demanda interna desde 2007 como consecuencia de la crisis económica impulsaron a nuestras empresas a mirar hacia fuera buscando nuevas vías de negocio.

 

 

 

 

En los últimos años se han incorporado a la actividad exterior. Y lo que es más significativo, en los últimos años se registra una tendencia al alza del número de empresas llamadas regulares, es decir, aquellas que mantienen su actividad exterior continuada durante cuatro o más años.

Las pymes tienen un papel destacado en la exportación española, hasta el punto de que se han convertido en el motor fundamental de esta actividad, especialmente por su potencial de futuro. Sin embargo, no es menos cierto que su negocio en el exterior es aún muy limitado.

Pero si las oportunidades son indudables, no se pueden obviar los enormes retos que, sin duda, conlleva también la internacionalización, especialmente en el caso de las empresas de menor dimensión. Unos retos que se derivan, en buena parte, de la necesidad de contar con sólidos planes estratégicos y proyectos de expansión; un profundo conocimiento de los mercados en los que se quiere introducir la empresa; acceso a los recursos financieros necesarios para poner en marcha estos proyectos y para afrontar los posteriores costes jurídico-mercantiles, laborales, fiscales, etc. inherentes a la actividad exterior.

Algunas de estas trabas, o una combinación de todas ellas, son la causa del fracaso temprano de algunos proyectos de las pymes en el exterior.

Por eso es necesario implementar medidas específicas de apoyo a la internacionalización de las pymes, que incluyan:

 

• El mantenimiento y posible incremento en ejercicios sucesivos del esfuerzo presupuestario para facilitar a las pymes su acceso a los mercados exteriores.

 

• Mayor coordinación de la promoción internacional entre las distintas administraciones con competencias en este ámbito y de los mecanismos de financiación existentes.

 

• La creación de plataformas comerciales en destino, integradas por expertos y técnicos que puedan prestar el apoyo necesario a las pymes.

 

• Fomentar las alianzas estratégicas entre empresas, a través de consorcios u otras formas de cooperación.

 

• Y, sobre todo, un marco fiscal que incentive la actividad de las pymes españolas en el exterior.

El proceso de internacionalización de las pymes españolas goza de buena salud, es irreversible y augura un futuro esperanzador para nuestra economía. Pero es necesario abordar un marco de apoyo que potencie sus fortalezas y neutralice sus debilidades.

 

Para conocer la realidad y el futuro de la internacionalización y las medidas necesarias para consolidar la actividad exterior de nuestras pymes, CEPYME y el Banco Popular han organizado la jornada Las pymes ante las nuevas oportunidades y retos internacionales, que se celebrará el próximo 5 de noviembre, con la participación de destacados expertos nacionales e internacionales y con la presencia del ministro de Industria, José Manuel Soria en el acto de inauguración.

 

Mejoran la situación y expectativas de las pymes españolas

La internacionalización y la innovación son aspectos que ya forman parte de la estrategia de muchas de muchas pymes.

La mayoría de las empresas españolas han experimentado la recuperación iniciada el año anterior que se consolidaba y tomaron medidas tendentes a la expansión económica. Así, durante el año pasado las empresas aumentaron la contratación laboral, abrieron nuevos mercados, e invirtieron en tener mayor presencia en internet. Este cambio de actitud, ya se notó en 2015, pero se ha manifestado con rotundidad en 2016, y contrasta con los datos de los años de la crisis en los que las prioridades de gestión eran el ahorro de costes y las reducciones de plantilla.

Según se pone de relieve en dos informes en los que ha colaborado CEPYME, el Diagnóstico Financiero de la Empresa Española y el Análisis Estratégico para el Desarrollo de la Pyme en España, las empresas españolas muestran una recuperación considerable de sus principales indicadores económicos y financieros y unas mejores expectativas para el año en curso.

Las ventas crecen en promedio el 3,7%, habiendo un 81% de empresas que aumentaron o mantuvieron la facturación. Este es el tercer año consecutivo en que ha aumentado la cifra de negocios de las empresas, pero pese a ello aún no se han recuperado los niveles de actividad previos a la crisis, tal como se muestra en el siguiente gráfico.

 

 

 

 

Para este año, el 55,8% de las pymes tiene expectativas de que aumentarán sus ventas; el 41,4% cree que se mantendrán y tan sólo un 2,8% piensa que se reducirán.

En la parte financiera, destacan la mejora de acceso al crédito, el descenso de la morosidad (por cuarto año consecutivo) que se sitúa en el 3% sobre las ventas, y la mejora del plazo de cobro, que con un promedio 65 días, es el mejor dato de los últimos 9 años. Sin embargo, se ha advertido un repunte de las comisiones bancarias y de los tipos de interés.

 

Internacionalización

Las pymes españolas presentan un alto grado de internacionalización. El 36% de las pymes desarrollan actividad exportadora, destinando el 34,5% de sus ventas a mercados internacionales. El destino principal de las exportaciones de nuestras pymes son los países de la Unión Europea, seguidos del mercado iberoamericano y el resto de la OCDE. La característica fundamental que favorece el comportamiento internacional de la pyme es su tamaño; a medida que la pyme crece cuenta con una mayor dotación de recursos para competir internacionalmente y con una mayor profesionalización.

Las pymes españolas emplean en la mayoría de las ocasiones sus medios propios como forma de entrada a los mercados internacionales. En el 20,2% utilizan intermediarios especializados establecidos en España y los programas públicos de promoción son utilizados en el 12,9% de los casos. Disponer de una empresa matriz instalada en el extranjero y la participación en alguna acción colectiva hacia la exportación son los medios de entrada menos utilizados por estas empresas.

Los recursos y capacidades por los que las pymes se consideran mejor posicionadas para favorecer su internacionalización son:

 

1) la calidad de sus productos

2) su experiencia en los mercados internacionales

3) la utilización de sus sistemas de gestión y

4) su capital humano.

 

Por el contrario, las mayores debilidades se encuentran en los pocos acuerdos de cooperación en el mercado nacional con otras empresas extranjeras y en las limitaciones de sus equipos directivos.

Los principales objetivos que persiguen las pymes españolas con la internacionalización son incrementar las ventas de sus productos, mejorar la reputación de la empresa e incrementar sus beneficios.

Además, los resultados reflejan que las pymes que desarrollan una intensa actividad internacional obtienen mejores resultados.

 

 

 

Innovación

La actividad innovadora desarrollada por las pymes en España es muy relevante. En cuanto a la innovación en productos se aprecia que el 76,8% de las pymes han realizado cambios o mejoras en productos o servicios y el 65,9% ha comercializado un nuevo producto o servicio. En cuanto a la innovación en procesos, el 73% ha introducido cambios o mejoras en los procesos de producción y el 75,5% ha adquirido nuevos bienes de equipo. Los cambios o mejoras en los productos son el tipo de innovación que más importancia tiene en la empresa.

En la innovación en gestión, sin embargo, las pymes presentan una evolución algo menos favorable. Así, los datos muestran que el 58,6% ha realizado innovaciones en sus sistemas de dirección y gestión, el 64,6% ha realizado cambios en sus sistemas de compras y aprovisionamientos, y el 63,3% realizó cambios en sus sistemas comercial o de ventas.

 

Empleo

En cuanto al empleo, el último Boletín Trimestral de Empleo en las Pymes, que elaboran CEPYME y Randstad Research, refleja que la ocupación en las pymes mantuvo una tendencia positiva, con un ritmo de crecimiento anual de la afiliación del 3’4%, lo que supone un total de 310.000 afiliados más en un año.

Por tamaños de empresa, las pequeñas empresas (de 10 a 49 trabajadores) se mantienen como el segmento que mayor empuje aportó al crecimiento del empleo.

El estudio de CEPYME y Randstad prevé que la tasa de crecimiento de la afiliación en las pymes durante 2018, se situará en el 2,5%, lo que supondrá un aumento de más de 240.000 nuevos afiliados en promedio anual durante los dos próximos años.

Las empresas españolas siguen siendo las que mayor coste de la financiación deben soportar si las comparamos con las europeas. Además, el tipo de interés al que se financian las pymes en las nuevas operaciones de crédito bancario es sensiblemente superior al de las grandes empresas.

Así se refleja en el Boletín de Morosidad y Financiación Empresarial nº 11, que ha presentado CEPYME.

El stock de crédito financiero a empresas registró un descenso interanual del 7,4% en el tercer trimestre del año, reduciéndose respecto al mismo periodo del año anterior, arrastrado por la contracción del crédito destinado a construcción y promoción, que cae un 9,6%. Desde 2008 el saldo de crédito bancario al sector privado residente no ha dejado de contraerse en España. Son ya prácticamente treinta trimestres consecutivos de caída, lo que implica un espectacular desplome de casi 400.000 millones de euros, algo más de un 20% de los cerca de 1,8 billones que representaba entonces la financiación otorgada por el sistema bancario.

La mayor apelación a los mercados de capitales y el aumento de la capacidad de autofinanciación de las grandes empresas ha reducido drásticamente la nueva concesión de crédito. Por su parte, el crédito a pymes ha mostrado una prolongada ralentización hasta situarse con tasas de crecimiento cercanas a cero.

 

 

 

 

La evolución del tipo de interés que soportan las empresas por las nuevas operaciones de crédito, muestra una clara convergencia entre los principales países europeos. No obstante, las empresas españolas siguen siendo las que mayor coste de la financiación deben soportar si las comparamos con las europeas.

Si distinguimos por tamaño de empresa, el tipo de interés al que se financian las pymes en las nuevas operaciones de crédito bancario es sensiblemente superior al de las grandes empresas, en todos los países analizados. Por otra parte, las diferencias entre países en cada segmento revelan una menor dispersión en el caso de las grandes empresas.

Uno de los principales retos a los que se enfrenta la banca es la digestión de activos improductivos (morosos y adjudicados). Estos representan un importante problema en muchos sistemas bancarios europeos condicionando, en parte, la fluidez del crédito a empresas y consumidores.

 

 

 

 

En el caso de los españoles, es posible distinguir dos fases en el análisis de la evolución de los activos dudosos y el crédito bruto al sector privado. En una primera, que englobaría desde el comienzo de la crisis hasta la salida de la misma, los activos dudosos crecieron hasta alcanzar los 192.000 millones de euros, lo que supone un incremento del 225% entre diciembre de 2009 y diciembre de 2013.

En la segunda fase, que comienza a partir de diciembre de 2013 y se prolonga hasta la actualidad, los activos dudosos se han reducido en un 40%, situándose en 116.000 millones de euros.

A pesar de la reducción del volumen de crédito dudoso, la caída continuada del stock de crédito ha condicionado la evolución de la tasa de morosidad, la cual se sitúa todavía en el 9,44%, aún lejos de los niveles previos a la crisis.

 

España, tercer mayor inversor en América Latina y el Caribe

La participación de Latinoamérica y el Caribe en la economía mundial se situó en la cifra de 5,14 billones de dólares, lo que representó el 7% del PIB mundial. El comercio de toda la región representó el 6% del comercio mundial y las exportaciones de esta zona representaron el 5,9% de las exportaciones mundiales y el 6,2% de las importaciones mundiales.

Según un informe de CEOE, el crecimiento económico de América Latina y el Caribe fue negativo en 2016 debido, sobre todo, a la fuerte recesión de Brasil o Venezuela, aunque en 2017 el crecimiento fue del 0,5%. Las perspectivas de crecimiento a lo largo de los próximos cinco años seguirán siendo débiles y se espera que en 2017 solo permanezca la crisis en Venezuela con un crecimiento del -4%.

 

 

 

 

En lo que respecta al comercio exterior, el valor de las exportaciones de Latinoamérica y el Caribe se contrajo un -14% en 2015, siendo Bolivia, Colombia y Ecuador los países con mayor deterioro del comercio. La inversión extranjera directa disminuyó un 9,1% el año pasado en comparación con 2014, situándose en 179.000 millones de dólares, lo que representó el nivel de inversión recibida más bajo desde el año 2010. España fue en 2015 el tercer mayor inversor de la región después de Estados Unidos y los Países Bajos, mientras que México y Brasil son los mayores países inversores en nuestro país.

La sede de CEOE acogió una jornada acerca de las Nuevas oportunidades de inversión y comercio con Colombia que fue presentada por Antonio Garamendi, presidente de CEPYME y vicepresidente de CEOE , y que contó con la participación como ponente de Juan Gabriel Pérez, director ejecutivo de Invest in Bogotá.

“Tenemos tres objetivos estratégicos: la promoción y la atracción de la inversión extranjera directa, el posicionamiento internacional de Bogotá como ciudad de negocios y la mejora del clima de inversión”, sostuvo Juan Gabriel Pérez, que estuvo acompañado por Marcela Astudillo, directora de Procolombia, y Juan Carlos Jiménez, gerente de Promoción de Inversiones de Invest in Bogotá.

“En estos diez años hemos apoyado más de 240 proyectos de inversión. Esta cifra es muy importante porque significa que uno de cada tres proyectos de inversión extranjera que llegan a Bogotá pasan por Invest in Bogotá”, comentó también Pérez. “Somos muy trabajadores y, sobre todo, prestamos un buen servicio a los empresarios y no bajamos la guardia, pues nuestra razón de ser son los inversores”, aseguró.

Juan Gabriel Pérez hizo hincapié en las facilidades que da el aeropuerto de Bogotá para las exportaciones, pues “Bogotá es una ciudad que por sí misma es un gran mercado”. Por otro lado, comentó que el desempleo está ahora mismo en un 10,4%, que la inflación es del 6,6% y que el 54% de las transacciones financieras de Colombia se dan en Bogotá. “La inversión en los últimos años ha llegado principalmente en comunicaciones, servicios financieros y productos de consumo”, afirmó.

 

El reto de la economía digital

El profesor Raúl Katz elaboró en 2015 el libro sobre El ecosistema y la economía digital en Latinoamérica. El estudio, que se llevó a cabo en el marco de la Quinta Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información en América Latina y el Caribe, organizada conjuntamente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) y el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, destaca que el avance de la economía digital en la región es todavía muy incipiente.

El desarrollo de la economía digital es una inmensa oportunidad para América Latina, pues la digitalización puede impactar fuertemente en la innovación, la generación de empleo y el crecimiento de las economías. Si bien queda todavía camino por recorrer, la evolución del acceso a las telecomunicaciones en América Latina en la última década es una historia de éxito.

Latinoamérica se ha convertido ya en uno de los principales usuarios de plataformas digitales emergentes, aunque el grado de adopción de estas tecnologías en los procesos productivos es todavía bajo y aún no ha sido capaz de desarrollar una industria propia de contenidos y servicios digitales relevante. En cuanto al número de usuarios de Internet en América Latina, se ha duplicado pasando de un 20,7% a un 46,82%.

La penetración de Internet en América Latina es superior a la del promedio mundial o a la de regiones como Asia-Pacífico, o la del Medio Oriente y África. Al mismo tiempo, la tasa de crecimiento de los usuarios de Internet en América Latina es levemente superior al promedio mundial y el número de usuarios de redes sociales es superior al de las regiones industrializadas, aunque solo crece a una tasa del 15%.

 

 

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