Crecimiento más lento: las pymes se resienten

 

 

       El ritmo de crecimiento de la economía española se ha moderado en los últimos meses y por segundo trimestre consecutivo la estimación preliminar, es que el PIB crece a una tasa intertrimestral del 0,6%, una décima menos que en el primero. “Esta ligera desaceleración habría obedecido a la pérdida de dinamismo del consumo privado y a la debilidad del comercio exterior”, según el Banco de España en su último informe publicado en el mes de septiembre.

 

 

 

 

Las consecuencias de ese descenso de la actividad productiva se deja sentir especialmente entre las pequeñas y medianas empresas que suponen más del 90% del tejido productivo español y que han comenzado a sentir los efectos previstos desde los pasados años de un descenso del PIB que no superará el 3% de crecimiento interanual como en los últimos años. Un efecto sobre las pyme que es superior en dos de los sectores que han tirado dela economía en los últimos tiempos, el turismo, con un descenso del número de llegadas y su efecto en el mercado laboral, y en la disminución del consumo en el mercado interior.

Este es uno de los últimos avisos sobre la desaceleración paulatina de la economía española que aún sigue en ciclo de crecimiento pero más lentamente que en los años precedentes, tal y como vaticinaban todos los servicios de estudios de relevancia. Así, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF), recortó su estimación de crecimiento para el tercer trimestre, del 0,7% al 0,6%, lo que implica un crecimiento en el conjunto del año del 2,6%; la CEOE lo rebajó de 2,8% a 2,7%; Funcas lo hizo en dos décimas, hasta el 2,6%, el servicio de estudios de BBVA pronóstico que el crecimiento será del 0,6% en el tercer y cuarto trimestre, mientras que la Comisión Europea en julio ya pasó de un 2,9% a un 2,8% este año, y para el que viene, baraja un crecimiento entre el 2,3-2,4%. Pese a la disminución del crecimiento, España seguiría creciendo por encima de la media de la Unión europea.

Según la institución que gobierna Pablo Hernández de Cos la actual fase expansiva de la economía se prolongaría a lo largo del período 2018-2020. En concreto, tras crecer a una tasa del 2,6% en 2018, el avance del producto en cada uno de los dos años posteriores sería del 2,2% y el 2%, respectivamente. Estas proyecciones suponen una cierta revisión a la baja con respecto a las que se presentaron en junio, consecuencia del impacto del empeoramiento del contexto exterior sobre las exportaciones, que terminaría teniendo también efectos adversos sobre el gasto de las familias y las empresas.

“La economía no está yendo claramente a peor. La desaceleración está siendo más persistente, pero no se está intensificando”,. señaló el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, al presentar los datos del supervisor español. “Las cosas están yendo algo peor de lo que pensábamos hace seis meses, pero desde luego no hablamos de un parón”, subrayó.

No obstante, la actividad económica va a seguir fundamentada  en la demanda interna que aportará 2,7 puntos porcentuales al crecimiento y en la demanda exterior aunque será una décima menor.

Las todavía perspectivas favorables de la economía nacional “se sustentan sobre los avances en la corrección de los desequilibrios macrofinancieros, entre los que la mejora de la competitividad exterior constituye una piedra angular que ha permitido que el crecimiento sostenido del producto sea compatible con el mantenimiento de un saldo exterior persistentemente positivo. En todo caso, se espera que el ritmo de aumento del PIB vaya moderándose de forma gradual a lo largo del tiempo, a medida que las políticas de demanda adopten un tono menos expansivo”.

Efectos de la situación mundial

Lo que hace el Banco de España, además de señalar las debilidades que empieza a sufrir la economía española es ponerla en relación con la evolución económica mundial que “en el período más reciente se ha caracterizado por una cierta pérdida de pulso, acompañada de un aumento de la heterogeneidad por áreas geográficas”

Así, según el BE, “entre las economías avanzadas, se ha observado un mayor dinamismo en Estados Unidos que en otras regiones, mientras que, entre las economías emergentes, se contrapone la mayor fortaleza relativa del conjunto de economías asiáticas frente al debilitamiento de la actividad en Latinoamérica y los países del centro y el este de Europa”. Además, los indicadores más recientes apuntan a una intensa ralentización del comercio mundial en los últimos meses entre otros motivos por la intensificación de la guerra arancelaria entre EE UU y China, y la posibilidad de un Brexit sin acuerdo

 

 

 

 

En cuanto a los mercados financieros internacionales el Banco de España alerta de la  “depreciación significativa”, del conjunto de divisas de las economías emergentes en especial de la lira turca y el peso argentino, debido a su elevado endeudamiento exterior. Además indica que “cabe la posibilidad de que las amenazas proteccionistas hayan comenzado a afectar, a través de un aumento de la incertidumbre, a los intercambios comerciales y, quizás, a las decisiones de gasto de los agentes”.

Por lo que respecta a los precios de consumo, el impacto de las subidas pasadas del precio del petróleo sobre la tasa de inflación interanual tenderá a desvanecerse en los próximos meses. Una estabilización de los precios del petróleo que es positiva para la economía española tan dependiente del exterior.

Las proyecciones más recientes del Banco Central Europeo (BCE) contemplan una ligera desaceleración del crecimiento del PIB de la Unión Económica y Monetaria (UEM) desde el 2% en 2018 al 1,7% en 2020, lo que supone una revisión a la baja de 0,2 puntos porcentuales en términos acumulados con respecto a las proyecciones del Eurosistema del pasado mes de junio. Por su parte, la tasa de inflación media anual ascendería al 1,7% en cada uno de los tres años comprendidos en el período 2018-2020. Aunque con menor intensidad que en el conjunto del área del euro, el ritmo de crecimiento de la economía española también se ha moderado en la etapa más reciente.

De acuerdo con la actualización de las proyecciones macroeconómicas del Banco de España la actual fase expansiva de la economía se prolongaría a lo largo del período 2018-2020. “Estas perspectivas favorables se sustentan sobre los avances en la corrección de los desequilibrios macrofinancieros, entre los que la mejora de la competitividad exterior constituye una piedra angular que ha permitido que el crecimiento sostenido del producto sea compatible con el mantenimiento de un saldo exterior persistentemente positivo. En todo caso, se espera que el ritmo de aumento del PIB vaya moderándose de forma gradual a lo largo del tiempo, a medida que las políticas de demanda adopten un tono menos expansivo.

Desde esta perspectiva externa, “no se puede descartar que una eventual intensificación del tensionamiento de las condiciones financieras globales conduzca a nuevos episodios de inestabilidad en los mercados emergentes más vulnerables, con el consiguiente impacto adverso sobre la actividad global”. Entre los riesgos adicionales procedentes del contexto exterior que subraya el banco de España destacan la amenaza de la adopción de nuevas medidas proteccionistas.

 

Problemas internos

En el plano interno, se mantiene, como viene sucediendo en los últimos trimestres, como amenazas para el crecimiento, “un notable grado de incertidumbre acerca de la orientación futura de las políticas económicas, en un contexto de elevada fragmentación parlamentaria. Pese a ello el supervisor insiste en la necesidad de retomar una agenda de reformas estructurales” para impulsar el crecimiento económico. El Banco de España señala también que contar con unos Presupuestos Generales del Estado es una señal de normalización democrática.

Asimismo, un hipotético repunte de la incertidumbre, asociada a la situación política en Cataluña, sigue representando un riesgo adicional para la estabilidad económica, especialmente en esa comunidad autónoma”. En este sentido el director general de Economía y Estadística del banco de España, Óscar Arce, afirmó en la presentación de estos datos que Cataluña ya no está en el grupo de cabeza de las regiones que más crecen y algunos indicadores son preocupantes”.

 

 

 

 

En el ámbito de la inflación, el indicador general de los precios de consumo ha mostrado ritmos de avance en el entorno del 2% en meses recientes. No obstante, si se consideran medidas de inflación subyacente (la que excluye la energía y los alimentos frescos) el crecimiento de los precios es considerablemente inferior, situándose en el entorno del 1%, en un contexto de desaceleración del componente de servicios. Por otra parte, el consumo de los hogares tiende a la moderación, lo que tendrá como consecuencia que por primera vez en los últimos años el ahorro de las familias salga de mínimos.

También son positivas las previsiones con respecto al empleo dado que el Banco de España prevé que para diciembre de 2020 la tasa de paro podría haber bajado del 12%.  Para este año el empleo crecerá a una tasa del 2,4%  y se cerrará en torno al 15,3% aunque se irá suavizando hasta llegar al 1,7% al término de las previsiones.

 

Turismo, comercio y saldo exterior a la baja

El sector turístico que ha sido uno de los grandes dinamizadores de la economía española en los años de la recesión, ha entrado en un periodo de estancamiento y su crecimiento está por primera ven en los últimos años por debajo del crecimiento del PIB debido a la caída de la llegada de turistas, el menor gasto que realizan y la disminución de las pernoctaciones. De hecho resultaba difícil mantener el nivel de 2017 que batió todos los récords de visitantes con 82 millones de llegadas, entre otros motivos por la recuperación de mercados competidores en el Mediterráneo, -en especial de Turquía que ha recuperado los niveles de 2011 con la ventaja de que la devaluación de la lira turca hará que este destino sea muy sugerente el próximo año debido a la rebaja de precios, el buen tiempo que han tenido los países del norte de Europa, y en el caso de Cataluña debido a la inestabilidad política que se deja sentir en el número de reservas que ha tratado de ser compensado por los hoteleros catalanes con ofertas muy atractivas para intentar llenar los hoteles, sin conseguirlo. Y en un sector que representa el 11% el PIB y que da empleo a 2,6 millones de trabajadores, la desaceleración tiene un importante reflejo en la generación de empleo.   

El índice de ventas minoristas del INE también revela un crecimiento menos vigoroso, que hasta junio creció un 1%, frente al 1,3% en el mismo periodo del año pasado, y muy por debajo del 4,3% del primer semestre de 2016. La Confederación Española del Comercio (CEC) lleva meses manifestando «la profunda inquietud» del sector y la preocupación por la evidente ralentización del consumo y advierte que el sector vive unos momentos de dificultades sin precedentes y avisaba que en los próximos meses podrían cerrar hasta el 20% de las pymes del pequeño comercio si no se toman medidas, debido a los dos factores que más afectan a su actividad la subida de precios y la caída del poder adquisitivo junto con  el cambio de hábitos del consumidor.

Otro dato que indica la desaceleración es que la contribución de la demanda nacional al crecimiento interanual del PIB fue de 2,9 puntos en el segundo trimestre, una décima superior a la del primer trimestre, mientras que la demanda exterior presentó una aportación de -0,2 puntos, cuatro décimas inferior a la del trimestre pasado.

Las exportaciones españolas de mercancías subieron un 3,8% en el periodo enero-julio respecto al mismo periodo del año anterior, situándose en 169.271 millones de euros. Las importaciones aumentaron un 6,2% hasta 187.104 millones. Como resultado, el déficit comercial de los siete primeros meses del año alcanzó 17.833 millones de euros, un 35,2% superior que el registrado en el mismo periodo de 2017.

La tasa de cobertura -exportaciones sobre importaciones- se situó en 90,5% (92,5% en enero-julio de 2017). En términos de volumen, las exportaciones ascendieron un 1,0%, ya que los precios, aproximados por los Índices de Valor Unitario, aumentaron un 2,8%; y las importaciones crecieron un 2,7%, pues los precios subieron un 3,4%.

El crecimiento de las exportaciones españolas entre enero y julio (3,8%) se sitúa ligeramente por debajo del registrado en el conjunto de la zona euro y la Unión Europea (4,9% interanual en ambos casos). Todos los sectores experimentaron crecimientos en sus exportaciones excepto el sector de alimentación, bebidas y tabaco, que representa un 16,2% del total y retrocedió un 0,2% interanual. Los bienes de equipo (19,7% del total) se incrementaron un 1,6%; el sector del automóvil (16,7% del total) aumentó un 2,0% y los productos químicos (14,3% del total) crecieron un 4,2%, según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Por su lado, las importaciones también se incrementaron en todos los sectores excepto en manufacturas de consumo (11,0% del total) que disminuyeron un 0,5% interanual. Así, las importaciones de bienes de equipo (20,7% del total) se incrementaron un 3,1%; las de productos químicos (15,3% del total) aumentaron un 7,5%; las de productos energéticos (14,3% del total) crecieron un 12,2% interanual; y las del sector automóvil (13,5% del total) subieron un 7,2%.

Las exportaciones dirigidas a la Unión Europea (66,1% del total) aumentaron un 3,7% en los siete primeros meses del año. El aumento fue aún mayor en las ventas a terceros destinos (33,9% del total), que crecieron un 4,1% en este periodo, con incrementos de las exportaciones a todas las grandes categorías de zonas.

Las comunidades autónomas con mayores crecimientos en sus exportaciones fueron la Comunidad Foral de Navarra (11,4%), el País Vasco (10,5%) y Galicia (9,9%). En cambio, los mayores descensos se dieron en el Principado de Asturias (-6,4%), la Comunidad de Madrid (-3,4%) y Aragón (-3,0%).

 

Sofía Alonso

 

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