Crecimiento, sí. Pero más lento

 

 

        Después de varios años de que el Producto Interior Bruto ha crecido por encima del tres por ciento, las previsiones para los dos próximos años son también  de una evolución económica favorable, pero a un ritmo más moderado, del 2,5% para el presente año y del 2,3 para 2019. Esta ralentización se dejará sentir en todos los aspectos y por tanto también afectará a las pequeña y medianas empresas y a la evolución más lenta de la creación de empleo, a pesar de que en ese periodo está previsto que se creen cerca de novecientos mil puestos de trabajo. Para las pyme, no obstante hay una buena noticia, el crédito seguirá fluyendo y sus precios seguirán siendo baratos.

 

 

 

 

Estas son las previsiones apuntadas por el informe “Situación España”, publicado por el BBVA Research, que no deja de señalar que la incertidumbre creada por la situación política en Cataluña se ha moderado pero influye en la evolución del mercado laboral, el consumo y el turismo en España y, sobre todo, en Cataluña, y de ahí su incidencia en la previsión de crecimiento económico para 2018 en el 2,5 %. Los distintos indicadores apuntarían a que el crecimiento del PIB el primer trimestre de 2018 se situaría entre el 0,6 % y 0,7 % en tasa trimestral, ligeramente inferior al promedio de los últimos tres años.

La inquietud viene motivada también por los derroteros que siga la política catalana y el hecho de que no se disipe la incertidumbre, o lo que es peor se incremente, si los políticos independentistas mantienen su proyecto de implementar la república catalana, esa situación podría tener un impacto más determinante sobre las decisiones de las familias y las empresas. “La incertidumbre por la situación en Cataluña se mantiene alta, aunque se ha corregido bastante”, afirmó el responsable del estudio, Rafael Doménech.

Es decir, el ritmo de recuperación continúa sólido, pero se podría estar moderando. “Los fundamentos de la economía española avalan la continuidad del crecimiento en los próximos años, aunque a un ritmo menor que el observado desde el inicio de la recuperación. Estas expectativas de desaceleración se sustentan en la moderación del impulso hasta ahora proporcionado por la política monetaria expansiva y los bajos precios del petróleo, así como en el agotamiento de la demanda doméstica embalsada y en un tono prácticamente neutral de la política fiscal. A estos factores, se suma el efecto negativo de la incertidumbre de política económica derivada del entorno político catalán”, señala el informe “Situación España”.

A pesar de la desaceleración, la demanda interna seguirá siendo el principal soporte del crecimiento mientras que la recuperación de las importaciones limitará la contribución de la demanda externa neta. La ralentización de la demanda final no evitará una nueva expansión de las importaciones que, junto a un cierto agotamiento en las exportaciones turísticas, hará que el bienio se cierre con una contribución marginal de la demanda externa neta al crecimiento. No obstante, de cumplirse este escenario, el avance de la actividad sería suficiente para crear cerca de 860.000 puestos de trabajo en el conjunto de los dos años (120.000 menos que en el bienio precedente) y reducir la tasa de paro hasta el entorno del 14,0% en 2019.

Tras situarse en torno al 2,5% en 2017, se prevé que el crecimiento del consumo privado se ralentice hasta el 2,2% en 2018 y el 1,9% en 2019, aunque se prevé que los fundamentos del gasto de las familias continúen mostrando signos de fortaleza, aunque menos acentuados que en los años precedentes. A pesar de que no se augura un repunte de la inflación, el avance de la renta disponible real de las familias se moderará por el menor dinamismo de la creación de empleo. Asimismo, la financiación al consumo, apoyada en unos tipos de interés todavía reducidos, continuará aumentando, aunque a un ritmo menor que en el bienio 2016-2017, mientras que la riqueza inmobiliaria cobrará aliento, favorecida por la aceleración del crecimiento del precio de la vivienda. Por último, se prevé que la mayor incertidumbre existente en el cuarto trimestre de 2017 repercuta sobre el gasto de los hogares en 2018, lo que podría contener el recorrido a la baja de su tasa de ahorro.

El crecimiento de la inversión en maquinaria y equipo se mantendrá en niveles elevados durante el período 2018-2019, aunque será previsiblemente menor que el observado desde el inicio de la recuperación. A esta desaceleración contribuirán la menor demanda embalsada de maquinaria y equipo, la desaceleración prevista de algunos de los componentes de la demanda doméstica y, en el corto plazo, la incertidumbre de política económica. Asimismo, algunos elementos del entorno internacional, tales como la progresiva retirada de los estímulos monetarios -esperada para el presente bienio-, el encarecimiento de los precios del petróleo y la apreciación del tipo de cambio, contribuirán a la moderación del crecimiento. Por el contrario, la evolución esperada de la demanda de exportaciones seguirá apoyando la ampliación de la capacidad instalada. En balance, se espera que, tras tres años creciendo a una tasa media anual del 7,6%, la inversión en maquinaria y equipo se incremente a tasas del 3,5% y el 4,3% en 2018 y 2019, respectivamente, subraya el informe elaborado por BBVA Research.

 

 

 

 

La inversión en vivienda se consolidará como una de las partidas de la demanda más dinámicas en los próximos ejercicios, apoyada en la sólida recuperación de sus fundamentos. La economía seguirá creando empleo en el próximo bienio, lo que junto a las condiciones de financiación favorables, alentará a la demanda interna de viviendas. Además, el mayor crecimiento esperado en los países vecinos mantendrá la relevancia de la demanda foránea. Todo ello en un entorno de todavía bajos tipos de interés que mantendrá el coste de la financiación en cotas relativamente bajas. En este contexto, los empresarios del sector seguirán poniendo en marcha nuevos proyectos, a pesar de la presión que se deriva de la incertidumbre de política económica. En resumen, se espera que, tras cerrar el año pasado año con un crecimiento del 7,6%, la inversión avance el 5,3% el 2018 y el 5,6% en 2019.

 

Exportaciones dinámicas

Las exportaciones se mantendrán dinámicas. Pese a distintos factores en contra a nivel internacional como la corrección gradual de los precios del petróleo y a la apreciación del tipo de cambio del euro frente a distintas monedas, o el impacto real que pueda tener el Brexit, y a nivel interno como la pérdida de competitividad observada durante los últimos años, los efectos de los atentados en Cataluña en el mes de agosto, o la incertidumbre política creada por el ‘procés’ independentista, que se han reflejado en una menor pujanza del sector turístico catalán, las previsiones de ventas al exterior para 2018 y 2019 siguen siendo positivas: se espera que las exportaciones totales avancen el 4,4% este año y el 5,2% el próximo.

Por su parte, se espera que las ventas de bienes al exterior crezcan a un ritmo medio anual del 5,2% durante el presente bienio, y que el incremento del consumo de no residentes se desacelere desde el 8,7% en 2017 hasta el 2,8% en 2018 y el 2,9% en 2019. “A esto último no sólo contribuirán los factores que pesan sobre la demanda turística en el corto plazo, sino también el posible agotamiento estructural de la oferta. La evidencia indica que el sector podría estar aproximándose a niveles de saturación –particularmente, en los destinos tradicionales de playa– y que, hacia delante, aumentará la probabilidad de que los incrementos en la demanda se trasladen a mayores precios y salarios, en lugar de impulsar el crecimiento y el empleo en el sector”, dice el informe dirigido por Rafael Doménech.

Por otra parte, la evolución prevista de la demanda final propiciará nuevamente un avance elevado de las importaciones durante el presente bienio (5,6% en promedio) que, consecuentemente, limitará la contribución de la demanda exterior neta al crecimiento. En todo caso, esta evolución del saldo exterior favorecerá el mantenimiento de la balanza por cuenta corriente en positivo (promedio del bienio: 1,7% del PIB).

En cuanto a la evolución del empleo, tras avanzar en torno al 2,7% en 2017, se prevé que la ocupación crezca en promedio el 2,5% en 2018 y se modere hasta el 2% en 2019. Aunque se espera que la población activa aumente alrededor de tres décimas en 2018 y en 2019, se estima que el crecimiento del empleo se traduzca en una disminución de más de tres puntos de la tasa de paro hasta el 14% en 2019. Así pues, si bien la recuperación del mercado laboral se prolongará durante el bienio 2018-2019, todavía queda un largo camino por recorrer para alcanzar los niveles precrisis. A finales de 2019 el nivel de empleo se situará en torno a un 4% por debajo del existente a comienzos de 2008, mientras que la tasa de desempleo será cuatro puntos mayor. Además, la evolución esperada de la actividad y del empleo equivalente a tiempo completo – que crecerá alrededor del 2% en promedio en el bienio 2018-2019– sugiere un repunte exiguo de la productividad aparente del factor trabajo.

 

 

 

 

Ligado a la evolución del empleo, el incremento del 4% del salario mínimo interprofesional (SMI) en 2018 apenas condiciona las perspectivas del mercado laboral, dado el reducido porcentaje de trabajadores que lo perciben y la expectativa de que no se transmita al resto de la distribución salarial. En todo caso, sí puede dificultar el acceso al empleo de ciertos colectivos, mientras que la tendencia de la inflación será positiva, aunque moderada, y se acentuará a partir del segundo trimestre y el año se cerrará con una media anual en torno al 1,6%.

Una cuestión muy relevante para las pyme es que el crédito bancario mantendrá una senda positiva durante el período 2018-2019, tanto por razones de demanda como de oferta. La demanda de crédito se verá estimulada por la tendencia positiva de la actividad, tanto nacional como internacional, y por los todavía bajos tipos de interés. Por el lado de la oferta, contribuirán positivamente la mejora experimentada en las condiciones de liquidez (gracias a los avances observados hacia la unión bancaria en Europa y a la política monetaria expansiva del BCE) y el menor riesgo de las carteras. “Con todo, se prevé que la recuperación de las nuevas operaciones de crédito acompañe a la mejora de la actividad económica, de forma que la banca atienda a la demanda solvente y, en especial, al sector minorista, que es más dependiente de la financiación bancaria. Bajo estás favorables condiciones se espera que el stock de crédito se estabilice y alcance crecimiento positivo a lo largo de la segunda parte de 2018, tras 10 años de desaplancamiento crediticio del sector privado”, afirma el informe “Situación España”.

La recuperación cíclica favorece el cumplimiento de los objetivos de estabilidad del próximo bienio. A lo largo de este periodo se continuará aminorando el déficit, tanto por el efecto de los estabilizadores automáticos como por la reducción de las prestaciones sociales, a lo que se sumará una menor carga de intereses. Así, dada la ausencia de nuevos anuncios de política de ajuste, el déficit de se reduciría tan sólo por el impacto del ciclo, y se situaría en torno al 2,4% del PIB en 2018 y el 1,7% del PIB en 2019, ligeramente por encima de los objetivos de estabilidad requeridos por la Comisión Europea.

 

Riesgos potenciales

A pesar de estas previsiones moderadamente positivas los riesgos para la economía española siguen  siendo todavía muy numerosos,  además de los procedentes del panorama internacional, en el ámbito interno también hay sombras que amenazan la evolución favorable de la economía: la situación en Cataluña y la incertidumbre sobre cuándo se presentarán y aprobarán los Presupuestos Generales del Estado para 2018, que puede tener un coste en el PIB si retrasa el desarrollo de proyectos de inversión, expansión de plantilla o gasto en consumo. Además 2019 es año electoral, con autonómicas en Andalucía, y municipales, autonómicas y europeas, lo que puede provocar una relajación en el cumplimiento del déficit fiscal.

“A más largo plazo, los retos se centran en mejorar la eficiencia del gasto público, garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas y abordar una reforma integral de la financiación territorial. Por otro lado, no se puede descartar un agotamiento de la recuperación del empleo, como consecuencia de restricciones de capacidad en algunos sectores o de falta de mano de obra cualificada” dice elinforme de BBVA Research que concluye: “el entorno actual trae consigo un coste de oportunidad relevante para España, ya que está parece estar retrasando la discusión sobre las reformas que ayudarían a reducir más rápidamente los desequilibrios estructurales y/o prepararían a la economía para crecer cuando los vientos externos no sean tan favorables. Hacia delante, sería conveniente construir los consensos necesarios para que la prioridad legislativa pudiese concentrarse en la consolidación de la recuperación y la reducción de la desigualdad. En particular, resultan clave mejoras en el funcionamiento del mercado laboral, el sistema de pensiones y la financiación autonómica”.

 

 

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