Emprendedores y autónomos, víctimas del estrés

 

 

     Distintos informes señalan que aproximadamente el 30% de las bajas laborales están relacionadas con la ansiedad y el estrés, con un impacto económico del 7% del PIB, un coste superior a los 80.000 millones de euros en costes y más de 175 millones de jornadas de trabajo perdidas.

 

 

 

 

Los cambios que tienen lugar en el mercado laboral, unidos a la inestabilidad, provocan que el 59% de los trabajadores a nivel nacional, sufran algún tipo de estrés laboral, según el estudio “Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés” presentado por la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). A pesar de estos datos,  más de la mitad de los empleados ven como algo normal sufrir estrés en el trabajo, circunstancia que dificulta su detección. El estrés laboral suelde definirse como una respuesta fisiológica ante factores internos o externos de presión y exigencia que provienen del entorno laboral que el trabajador, el emprendedor o el autónomo se siente incapaz de gestionar y adaptarse.

Esta circunstancia, estar sometido a un alto nivel de estrés afecta también a los pequeños y medianos empresarios, a los ejecutivos y cargos intermedios que soportan elevados niveles de carga en periodos cortos junto a altos niveles de exigencia, de tal forma que también sufren  los factores derivados del entorno de trabajo como la acumulación de tareas, la prisa para terminarlas en un corto espacio de tiempo, la excesiva carga de responsabilidad. A lo que se suma la adicción al trabajo que suele acompañar al ejercicio de la responsabilidad de estar al frente de una pequeña y mediana empresa o del negocio autónomo. “Seis de cada diez personas adictas al trabajo terminan con cuadros de estrés laboral y ansiedad, ya que encauzan el esfuerzo diario exclusivamente al trabajo y dejan de lado otras distracciones necesarias para la mente. Además, existe un alto nivel de autoexigencia en estas personas y un riguroso control del tiempo, lo que colabora a agudizar más los cuadros de estrés”, afirman desde Nascia, una compañía especializada en el tratamiento de los síntomas y las causas del estrés.

Un estudio reciente titulado “¿Cuál es el índice de vida saludable de los autónomos en España?” elaborado por la aseguradora DKV y la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), señala que más del 60 % de los trabajadores autónomos, el 63 % de los hombres y un 69 % de las mujeres de este colectivo, sufren estrés en su actividad laboral. El estudio señala que el 90 % de las mujeres de entre 35 y 44 años padece estrés en el desempeño de su trabajo, mientras que en el caso de los hombres en esta franja de edad el porcentaje se sitúa en un 70 %,  si bien el porcentaje desciende según sube la franja de edad, ya que entre 45 y 54 años la cifra se reduce al 54 %, mientras que entre 55 y 64 años es del 47 %. En el caso de los hombres este porcentaje se mantiene estable con un 61 % en los varones autónomos de entre 45 a 54 años y un 58 % en los autónomos de entre 55 y 64.

El estudio analiza nueve indicadores de salud: sueño, actividad física, alimentación saludable, bienestar emocional, masa corporal, colesterol, glucosa, presión arterial y consumo de tabaco. Para el presidente de ATA, Lorenzo Amor, los datos relativos al estrés y los indicadores de salud de los autónomos desmiente el “mito de que el autónomo está hecho de otra sangre”.

Para el colaborador de DKV en la elaboración del estudio y asesor estratégico de Lambda Soluciones de Gestión, el doctor Ángel Garijo, que intervino en la presentación del informe, los altos niveles de estrés que sufren las mujeres autónomas en la franja de edad comprendida entre los 35 y los 44 años se debe a que “existe una incertidumbre económica”, unida a una preocupación “por la conciliación entre el trabajo y la vida personal”.

Para Garijo los autónomos sufren estos “altos índices de estrés” debido a factores sobre “cómo hacer el trabajo”, “las prisas” para entregar los encargos y “la conciliación laboral y personal”, que “afectan al autónomo y a su salud”.

En los aspectos relacionados con la salud, la preocupación se centra en el gran porcentaje de hombres autónomos que tiene problemas con el sobrepeso (un 46 %) o con la obesidad (un 24 %), mientras que en las mujeres estos factores son menores, ya que un 31 % sufre sobrepeso y un 9,4 % obesidad.

 

 

 

 

Lo que no cabe duda es que uno de los colectivos más afectados por el estrés relacionado con el ejercicio de las actividades empresariales es el de las mujeres porque la conciliación entre la vida personal y profesional es un ingrediente más para añadir al cóctel de estrés”.

Los problemas relacionados con el estrés tienen una doble dimensión, la primera la que sufren los propios empresarios para sacar adelante sus empresas y la segunda tratar de hacer de sus empresas un lugar saludable que cuide la salud de los trabajadores y minimice el efecto de las bajas laborales producidas por esta causa.

Los cambios en el mercado a los que el propietario de una pequeña y mediana empresa tiene que estar pendiente, además de estudiarlo continuamente para no quedar atrás con respecto a sus competidores y estar continuamente en un modo de estudio de las innovaciones y la experimentación de nuevas formas de producción y venta, son factores que provocan situación de estrés. Además hay que tener en cuenta que de él depende  estar al tanto de los trámites y obligaciones fiscales que es preciso cumplir con tiempo tasado para evitar las sanciones de la Administración. Del mismo modo es preciso estar al día de los pagos a la Seguridad Social. En el caso de los autónomos este pago, si se ha superado ya el periodo que cubre la tarifa plana de 50 euros mensuales para los primeros meses en los que se ha puesto en marcha un negocio puede convertirse en un factor que provoca tensión si el negocio no ha cogido velocidad de crucero, y eso a pesar de que la inmensa mayoría de los autónomos paga la cuota mínima, eso sí, sin  tener en cuenta su nivel de facturación.

 

 

 

 

Es decir, el estrés laboral en los autónomos y los microempresarios  se presenta con más frecuencia debido a la presión económica y otros factores como la desorganización y la falta de tiempo que impide el descanso. Para la psicóloga de IMQ Prevención, Elia Mayor, los “agentes estresores” que se suman a los factores económicos tienen que ver con factores  ambientales –excesivo ruido, temperatura e iluminación inadecuada, higiene en el trabajo-, los relacionados con la organización del trabajo -horarios inflexibles,  jornadas laborales muy largas, falta de tiempo para el descanso- y otros relacionados con la actividad profesional como el exceso o falta de volumen de trabajo, el cumplimiento de los plazos de entrega de los bienes o servicios comprometidos, afrontar los impagos o la morosidad de los clientes y la inseguridad económica, que provoca una importante carga mental. Aunque para los autónomos sea difícil adaptar horarios y volumen de trabajo y desconectar de las necesidades de su negocio, no hacerlo repercute negativamente en el propio trabajo, aumenta la falta de concentración, de lo que derivan falta de productividad y de motivación.

 

Empresas saludables

La  segunda pata de la relación del estrés con las pyme procede de la necesidad de hace de los centros de trabajo empresas saludables. Según un estudio realizado por la consultora Mente y Vida, perteneciente al grupo Creatia Business, las bajas laborales crecieron durante 2017 un52% con respecto al mínimo alcanzado cuatro años antes, y entre las principales causas de este incremento se encuentra el motivado por la sobrecarga de trabajo, lo que provoca dolencias físicas y emocionales,. Además las pyme tampoco suelen fomentar los hábitos saludables entre sus trabajadores y directivos pese a que una mayor atención a estos factores contribuyen a aumentar la satisfacción laboral y en consonancia la productividad, reduce el absentismo y la pérdida de talento.

Estos problemas relacionados con el estrés son más acusados entre los trabajadores que tienen familiares a cargo, porque cuatro de cada diez de ellos padecen este tipo de trastornos, ante la demanda normalmente insatisfecha de obtener facilidades para conciliar vida familiar y personal por parte de los trabajadores. Las pyme, por sus propias características tienen menos capacidad organizativa que les permita afrontar esas peticiones.

 

 

 

 

A pesar de ser conscientes de esta situación, sin embargo, el 80% de las pyme consultadas estaría a favor de medidas para implementar la conciliación al estilo de otros países europeos, según el informe de Mente y Vida. Sin embargo, el 15% no las apoya porque teme que pueda afectar negativamente a su productividad, cuando lo que ocurre es justamente lo contrario.

“Que los trabajadores de las pyme no puedan disfrutar de la conciliación es un problema ya que supone el 99% del tejido productivo de nuestro país y el 65% de la fuerza laboral. Poco a poco se van sumando a la racionalización de horarios y a otras alternativas de conciliación, pero queda camino por recorrer”, afirma Allende Villorejo de Landia, gerente de Creatia Business.

“La realidad es que las medidas de conciliación laboral y la inversión en formación para promover hábitos saludables, como la meditación mindfulness, suponen un enorme retorno para las empresas, proporcionando equipos de trabajo más sólidos, más productivos, con menos estrés y un mayor equilibrio emocional, lo que revierte en menos bajas laborales y menor absentismo”, añade Villorejo de Landia.

A este respecto, las demandas más comunes de los trabajadores identificadas por Mente y Vida para favorecer la conciliación están la flexibilidad horaria, la reducción razonable de las jornadas de trabajo que permita más tiempo libre, -lo que redunda en la mejora de la productividad, estados de ánimo y motivación, para evitar la saturación-, la adecuación de los horarios de comida a las necesidad es del trabajador en relación con la conciliación familiar y el fomento del trabajo por objetivos y no por tiempo de presencia en la empresa que permita atacar el ‘presentismo’ tan frecuente en las pyme españolas, y para ello es necesario que cobre fuerza el teletrabajo, que además evita perder mucho tiempo en ciertos desplazamientos.

Otro grupo de demandas de los trabajadores están relacionadas con  la realización de actividades dentro de la empresa, como la existencia de guarderías en el centro de trabajo o acuerdos con guarderías cercanas, la incentivación de la actividad física de los trabajadores, la existencia de cursos de formación sobre  gestión del tiempo, inteligencia emocional y gestión del estrés y la información y promoción de actos saludables.

En definitiva, el estrés y la ansiedad laboral se han constituido como uno de los mayores riesgos para la empresa, ya que influyen negativamente en todos los niveles de organización y en la vida personal, social y familiar. Este es un problema que afecta al 84% de los españoles y a más del 60% de los profesionales.

 

Síntomas del estrés laboral

Para la psicóloga de IMQ Prevención, Elia Mayor los síntomas que delatan la aparición del estrés laboral abarcan efectos psicológicos, conductuales y físicos. Los primeros se significan por la dificultad para concentrarse, sensación de confusión, olvidos y despistes, falta de atención, excesiva preocupación, desorientación, dificultad para dormir, bloqueo, mal humor e irritabilidad, intranquilidad, y dificultad para desconectar del trabajo. Los segundos se revelan con dolores musculares, palpitaciones y sensación de ahogo, que pueden traducirse en alteraciones dermatológicas, endocrinas, respiratorias, cardiovasculares, gastrointestinales o sexuales, mientras que los síntomas conductuales  se traducen en conductas impulsivas como comer excesivamente, hablar muy rápido o demasiado, tartamudeo, precipitación en las decisiones o, por el contrario, falta de apetito, dificultad para tomar decisiones y retraimiento.

Para Elia Mayor la forma de aliviar el estrés es identificar las causas que lo provocan para reducirlo, en especial, ser riguroso con el horario de trabajo, diseñar una planificación de las tareas, para diferenciar entre las prioritarias y las que pueden aplazarse y mejorar las condiciones del ambiente de trabajo. Para aliviar estos síntomas tanto trabajadores como autónomos y emprendedores deben seguir una serie de hábitos saludables, como la práctica de algún tipo de actividad física, mantener una dieta saludable y llevar a cabo técnicas de relajación, del yoga al mindfulness. Y por supuesto, acudir al médico cuando se necesite ayuda.

 

Sofía Alonso

 

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