Las pymes afrontan con confianza un año de cambios

    

 

       Las previsiones económicas para este año estiman que el crecimiento del Producto Interior Bruto estará por encima del 2,5% y que se crearán en torno a 600.000 puestos de trabajo si no existen causas exógenas que limiten este crecimiento, como la inestabilidad política que puede causar el proceso soberanista catalán u otros factores como las decisiones de organismos financieros internacionales, y mientras se mantengan unos tipos de interés y el precio de la energía estables. Esta confianza en la situación económica está produciendo un aumento de optimismo en las empresas.

 

 

 

 

Prueba de ello es que el 46,3% de las compañías españolas espera incrementar su facturación en este año y el 6,3% espera que ese crecimiento sea importante, al tiempo que disminuyen las empresas que creen que su facturación va a permanecer estable en los próximos seis meses un 39,8% y las que prevén que disminuya que son solo el 11,7%.  Otro dato que apunta a la mejoría es que las pyme van creciendo de tamaño y así los porcentajes de pymes sin asalariados y micropymes se han reducido ligeramente en favor de las pequeñas y medianas empresas, lo que indica que crece el  tamaño medio empresarial. También se prevé que crezca el porcentaje de pymes que facturan más de 300.000€ y las que facturan entre 300.000€ y 1.500.000€. Sin embargo, el aumento de tamaño medio es mucho más visible en la facturación que en el empleo.

Y esto en un año lleno de novedades con el desarrollo de la ley de autónomos aprobada en el mes de octubre, con la extensión de la tarifa plana de 50 euros para nuevos autónomos a un año, y la aplicación de otras medidas legislativas que requerirán de la adaptación de las pyme como la ley de protección de datos, todo en un año, que como el pasado, comienza sin que estén aprobados los Presupuestos Generales del Estado.

El optimismo de las pyme se traduce en una mayor predisposición a pedir financiación al calor también de una mejora del acceso al crédito por parte de las empresas más pequeñas, según el «V Informe sobre Financiación de la Pyme en España», elaborado por la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca, porque los bancos están dando más crédito a las pymes y, además, lo están haciendo con mayores importes y menores garantías.

Como es lógico, las necesidades de financiación de las pymes exportadoras y de las que están innovando siguen siendo claramente superiores a la media. Así el 35% de las pymes exportadoras ha tenido necesidades de financiación en los últimos seis meses frente al 17,5% de las no exportadoras. Y en el caso de las pymes innovadoras que aún no han obtenido sus primeros ingresos por la innovación este porcentaje se eleva también hasta el 32,6% frente al 16,3% de las que no innovan. Estos resultados muestran la importancia de una financiación adecuada que acompañe los procesos de innovación hasta obtener productos aptos para su comercialización. «Los plazos de retorno hace que estas empresas tengan más dificultades para acceder a fondos. Echamos de menos un sistema nacional de ayuda a financiar la innovación», señaló José Rolando Álvarez, presidente Cesgar, en la presentación del informe.

Además se observan también diferencias significativas en las necesidades de financiación por sectores de actividad y por tramos de tamaño empresarial. Así, la agricultura, la industria, la construcción y los servicios de educación, sanidad y servicios sociales presentan, en este momento, necesidades de financiación superiores a la media. Por el contrario, el resto de servicios presenta niveles ligeramente inferiores a la media. Los valores más reducidos corresponden a los servicios a las empresas y a los servicios de telecomunicaciones y sociedad de la información. Por otra parte, como cabría esperar, las necesidades de financiación muestran una relación positiva con el tamaño empresarial. Así mientras que sólo el 13,7% de los trabajadores autónomos o empresas sin asalariados señala tener necesidades de financiación, este porcentaje aumenta al 25,2% en las microempresas (de 2 a 9 empelados), al 35,9% en las pequeñas empresas y al 33,3% en las medianas

No obstante, y pese a la mejoría, el acceso a recursos continúa siendo uno de los principales problemas de los autónomos, emprendedores y microempresas, aquellas de menos de 10 empleados, y que son, precisamente, las que generan el 80% del empleo de nuestro país, puesto que un porcentaje muy alto no tiene acceso a esta financiación procedente de las entidades financieras. El informe señala que un 19,2% de las pymes españolas ha tenido necesidades de financiación, la haya buscado o no. Además, el 55,9% de las sociedades que han requerido crédito han tenido dificultades para financiar sus proyectos, frente al 74,4% de hace un año.

 

 

 

 

Un dato de especial relevancia es que si las 130.000 empresas que buscan financiación, y que representan el 18,3% del total, la obtuvieran, podrían crear 259.000 puestos de trabajo en los tres próximos años. Asimismo, un 36,9% –aproximadamente 261.000– mantendría el empleo si accedieran a este crédito. «El acceso a financiación es el factor fundamental de la dinamización del empleo. Casi 400.000 empresas crearían o mantendrían sus puestos de trabajo si obtienen el dinero que necesitan», aseguró José Rolando Álvarez.

Respecto al destino de la financiación, la mayoría de las pymes requiriere financiación para el circulante, le siguen en importancia la inversión en equipo productivo, la inversión en inmuebles y los procesos de expansión en el mercado nacional.

El crédito de proveedores, que sigue siendo el instrumento financiero más utilizado por las pymes y otros productos que tienen una relevancia intermedia para la pyme, como los créditos del ICO y los avales y garantías, se mantienen como otras de las posibilidades de acceso al crédito y que cada vez sean más valorados otros instrumentos financieros menos tradicionales como el factoring, el confirming y el renting y el leasing.

En general, el aumento previsto en el uso de la mayoría de los instrumentos financieros es acorde con el aumento de la facturación y la mejora de las perspectivas empresariales. No obstante, el principal problema con el que se han encontrado las pyme para acceder al crédito en el pasado es la imposibilidad de aportar las garantías solicitadas, lo que ocurre en la cuarta parte de los casos y un poco menos considera el precio de la financiación como el principal problema de acceso al crédito.

Pero estas buenas perspectivas con respecto a la mejoría de la financiación en especial la procedente del sistema financiero, puede tener un punto flaco dado que tal y como explicó José Rolando Álvarez a lo largo de este año se puede producir un endurecimiento de las condiciones de acceso al crédito, en función de las decisiones que adopte el Banco Central Europeo, «no porque los bancos no quieran prestar dinero, sino porque el Banco Central Europeo va a aumentar los requerimientos de solvencia y capital a las entidades financieras. Estamos ante una falla de mercado. Aunque la banca está haciendo un gran trabajo, el regulador les pide cada vez más solvencia y eso depende directamente del “rating” de su cartera crediticia».

Por este motivo el presidente de Cesgar  pidió al Gobierno que aumente la dotación presupuestaria a Cersa, el sistema de refinanciamiento público, y del que dependen los avales del Sistema Público de Garantías, si bien es difícil que su petición sea atendida por cuanto el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, pendiente de la negociación  con los nacionalistas vascos tras recibir el apoyo de Ciudadanos y de otros partidos menores recoge ya una partida de 15 millones, muy por debajo de los 40 que se presupuestaron en 2016.

 

Año de novedades para pymes y autonomos

Además de las incertidumbres que puedan venir del frente político que puedan condicionar la actividad económica en comunidades autónomas como Cataluña que tendrán su reflejo en todo el país. 2018 se presenta como un año lleno de novedades para los autónomos y la pymes, especialmente para los primeros  dado que la aprobación en el mes de octubre pasado de la ley de reformas urgentes del trabajo autónomo incluía importantes cambios legislativos en materia de fiscalidad, cotizaciones, contrataciones y derechos laborales muchos de los cuales han entrado en vigor el pasado 1 de enero. En el caso de las pyme, en principio, no está prevista ninguna modificación del Impuesto de Sociedades.   

 

 

 

 

Una de las novedades más importantes para pyme y autónomos es la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en un 4%, que pasa de 707,60 euros mensuales a 735,90 euros, de tal forma que ningún trabajador podrá cobrar por debajo de este sueldo,  con la previsión de que en los dos próximos años si la economía crece por encima del 2,5% llegue hasta los 850 euros.

Las pyme también tendrán que adaptarse al Reglamento General de Protección de Datos, la normativa europea a este respecto entró en vigor el 25 de mayo de 2016 pero concedía un plazo de hasta dos años, hasta el 25 de mayo de 2018, para adaptarse a los cambios que el reglamento establece, por lo que sus prácticas de negocio tendrán que cumplir los nuevos requisitos. Por tanto, 2018 será el año en que pymes y autónomos se vean obligados a implementar nuevas prácticas referidas a la gestión y la privacidad de datos.

Para los autónomos, la falta de aprobación de las cuentas públicas ha motivado que el Gobierno congelara las bases mínimas y máximas junto a la cuota de autónomos de tal forma que la cuota míima para autónomos permanecerá en los 275 euros para aquellos profesiones que coticen por la base mínima de 919,80 euros, aunque una vez que se aprueben los Presupuestos se prevé una subida del tres o el cuatro por ciento, con lo que la base mínima pasaría a los 938 euros y la cotización mensual se incrementaría en cuatro euros. En cuanto a los autónomos societarios, la base mínima de cotización pasa de los 1.152,90 euros actuales a 1.198,08 euros, y en consecuencia, la cuota a la Seguridad Social pasará de los 344 euros actuales a 357 euros.

Una de las principales medida de la ley de autónomos era la relativa a la tarifa plana de cotización a la Seguridad Social que se amplía a un año solo para nuevas altas en 2018 que coticen por la mínima. En el caso de que el nuevo emprendedor eligiera una cotización superior, se le aplicará el 80% de bonificación sobre la base mínima. Tras ese primer año de actividad, los tramos obtendrán un 50% de bonificación en el primer semestre del segundo año de actividad y 30% en el segundo semestre. Para todos, también se modifica el pago de la cuota en la que se tendrá en cuenta el número de días reales de alta y baja y no se realizará el cómputo por meses como se venía haciendo hasta ahora, y además los autónomos podrán realizar hasta cuatro cambios anuales en las bases de cotización, dos más de los permitidos en la actualidad. También se reducen los recargos del 20% al 10% cuando se produzca un retraso en el pago de la cuota siempre que se produzca en el mes natural siguiente. En el caso de las autónomas que se encuentren de baja por maternidad, estas estarán exentas de pagar la cuota de autónomos durante el tiempo que se mantenga esta situación. Por otra parte todos los ingresos de las cuotas de autónomos han de realizarse mediante domiciliación bancaria.

El año llega también con nuevas deducciones para los autónomos. Una está relacionada  relacionadas con la dietas que se equiparan con las de los asalariados. Así, los autónomos que por motivos laborales tengan que comer fuera de casa o pernoctar pueden deducirse el gasto en el IRPF, siempre que se realice fuera del municipio al que corresponda el domicilio del negocio, que se realice el pago telemático y que se conserve el comprobante. La cuantía diaria por comer fuera será de 26,67 euros o 48,08 si es en territorio extranjero. En caso de pernocta las cuantías alcanzan los 53,34 euros y los 91,35 euros respectivamente. Otra de las deducciones está relacionada con los suministros afectos a la actividad siempre y cuando el negocio y la residencia ocupen la misma vivienda y se haya notificado previamente, lo que permitirá deducirse el 30% de los gastos.

De lo que no hay noticia es del tan publicitado en su día IVA de caja, de forma que no hay nada nuevo respecto al sistema de aplazamientos y retenciones.

La mayor parte de la novedades para los autónomos en el presente año se refieren al ámbito laboral con bonificaciones a la contratación en determinadas circunstancias y en algunos casos cuando haya contratos de sustitución, la posibilidad de compatibilizar la jubilación y trabajo autónomo, de tal forma que será compatible el cobro del 100% de la pensión de jubilación con el ejercicio de la actividad como autónomo siempre y cuando se tenga al menos un trabajador contratado.

En el caso de que los padres autónomos que vayan a coger una  baja en 2018 verán  bonificada el 100% de la cuota sin necesidad de recurrir a un contrato de interinidad y también se reconoce como accidente de trabajo el accidente in itínere.

 

 

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