Medianas empresas: mayor tamaño, más negocio

  

 

     Las empresas medianas españolas tienen una mayor productividad que la media europea de referencia mientras que las  grandes y pequeñas consiguen niveles similares, y en comparación con otros países de nuestro entorno, la aportación a la producción de este tipo de empresas se ha incrementado ligeramente durante el período 2010-2016 hasta el 17,3%, por encima de las empresas medianas de Italia y Francia.

 

 

 

 

Para hacerse una idea de la importancia de estas empresas baste señalar que junto a las grandes empresas concentran en España el 37,9% de la producción total. Es decir, que el 0,7% del tejido empresarial genera el 55,2% del VAB en España, según una de las principales conclusiones del Informe Anual de la empresa mediana española relativo a este año, que va ya por su cuarta edición.

En el estudio de este año, realizado por el Círculo de Empresarios con la colaboración del Servicio de Estudios del BBVA en relación con la elaboración de los análisis monográficos sobre  la evolución de las empresas inmobiliarias desde el inicio de la crisis, y el análisis del tejido empresarial y de los factores de competitividad por CCAA, se actualiza el estudio sobre la capacidad de innovación e internacionalización del tejido empresarial español. 

Entre las conclusiones del informe se destaca que España sigue siendo uno de los países de la UE con una menor dimensión empresarial, dado que la media es de 4,6 empleados por empresa en 2016, y se pone de relieve que es preocupante que durante el período 2010-2016 se ha intensificado la dualidad del tejido empresarial español, dado que las empresas de mayor tamaño cada vez son más grandes, aunque menos numerosas, y aumenta el número de las empresas más pequeñas que cada vez tienen menor tamaño.

No obstante, desde el cambio de fase cíclica en 2013, la plantilla media del conjunto de las empresas ha dejado de caer en España. Una evolución que se explica porque las empresas medianas y, especialmente las grandes, aumentan su dimensión y consiguen compensar la reducción del tamaño medio de las empresas de menos de 50 empleados que, además, son cada vez más numerosas en el tejido empresarial. 

En este sentido se da la circunstancia de que el ajuste de las plantillas durante la crisis ha sido menor en las empresas de mayor tamaño y la recuperación del empleo es más temprana en las empresas de mayor dimensión. El número de empleados en las empresas grandes se incrementa un 6,6% desde 2013 y en las medianas sube un 3,9%. Como reflejo de esta evolución, las empresas grandes están aumentando en los últimos años su aportación al empleo. 

Por otra parte, la aportación al VAB  (Valor Añadido Bruto) de las microempresas se reduce durante el período de análisis un punto porcentual, hasta el 18,9% desde el 20,9% correspondiente al ejercicio 2010. Así, las mayores ganancias de productividad del trabajo se producen al saltar de la categoría de microempresas a empresas pequeñas, mientras que la brecha de productividad de nuestras empresas respecto a las del agregado de la UE-5 de referencia es muy elevada en las microempresas. 

El informe del Círculo de Empresarios ofrece una radiografía en la que se destaca que la empresa española no sólo tiene una reducida dimensión en términos del número medio de empleados sino también de la cifra de negocios, porque el 95,2% de las empresas españolas con asalariados facturan menos de 2 millones de euros anuales, y que las empresas pequeñas (10-49 empleados) que facturan entre 2 y 10 millones representan sólo el 25% de este segmento, mientras que el 30% de las empresas medianas (50-249 empleados) consiguen una facturación de entre 10 y 50 millones. Las empresas grandes (de 250 empleados y más) que tienen un volumen de ingresos de 50 millones de euros o más son el 43%. 

Donde las medianas empresas son más eficaces es en el sector industrial dado que estas son las que registran un mayor porcentaje de ingresos por ventas en mercados exteriores, el 35% de las ventas totales en 2014. En términos de propensión exportadora, el salto más relevante en el sector industrial es el paso a empresa mediana. 

También en el sector de Comercio también son las empresas medianas las que obtienen una mayor proporción de su cifra de negocios en el exterior, el 15% de la facturación total. En el año 2014 las empresas de menos de 50 empleados tienen una ratio de ventas al exterior sobre ventas totales del 11%, dos puntos superior a la que corresponde a las empresas grandes. 

Por supuesto, el tamaño es todavía más determinante a la hora de acometer procesos de innovación. De hecho, el 39,1% de las empresas grandes realizaron en 2014 actividades de innovación tecnológica, frente al 21,9% de las medianas y el 8,9% de las empresas pequeñas. 

Por otra parte, la evolución de las medianas empresas también es relevante en los últimos años, dado que los resultados empresariales siguen recuperándose desde 2013. La rentabilidad económica de las empresas medianas se situó en 2014 en el 3,3%, igualando registros del año 2010. 

En lo que respecta a la financiación empresarial, los datos de 2014 confirman el mayor protagonismo de los fondos propios, con un incremento de esta partida sobre el balance hasta el 44,3%, en media de las empresas medianas. Además, se prolonga el proceso de desapalancamiento como revela la caída del porcentaje de deuda sobre fondos propios hasta una ratio del 41,6%, mínimos desde el inicio de la crisis.

La capacidad de pago de las empresas también mejora en 2014 respecto al año anterior y la ratio de Deuda sobre EBITDA alcanza mínimos del período de análisis, mientras que la ratio de cobertura aumenta hasta máximos del año 2010 por el efecto combinado del incremento del EBITDA y la reducción de gastos financieros, de un -13% anual en el ejercicio 2014. El segmento de empresas medianas es el que consigue reducir en mayor medida el gasto por pago de intereses. 

 

 

 

 

Medianas empresas inmobiliarias 

Es la primera vez desde la crisis que el Informe Anual de la empresa mediana profundiza en el futuro del sector inmobiliario español, que muestra rasgos diferenciales respecto a los del resto de países de la UE, tomando como referencia los datos que publica Eurostat. En el conjunto del sector inmobiliario se incluye tanto a las empresas de promoción y construcción de edificios del Grupo F (Construcción) como a las de actividades inmobiliarias (Grupo L) dedicadas a la compraventa, alquiler o gestión de activos inmobiliarios por cuenta propia o por cuenta de terceros.

Así, se señala que la crisis del sector inmobiliario ha tenido un impacto desigual entre las empresas dedicadas a la construcción de edificios y las empresas de servicios inmobiliarios. Esta divergencia ha sido especialmente intensa en el caso de España ya que las empresas de edificación han reducido su participación en la producción (hasta el 3,6% en 2015 desde el 10,2% de 2008), mientras que las de intermediación inmobiliaria ha avanzado posiciones en el ranking sectorial. En los principales países europeos de nuestro entorno, a excepción de Reino Unido, las empresas que prestan servicios inmobiliarios son más productivas, que las que construyen los edificios, mientras que la productividad del trabajo de las empresas españolas de actividades inmobiliarias sólo es superada por las francesas y las alemanas. Sin embargo, en el sector de edificación España se enmarca en el grupo de empresas menos productivas debido a que el diferencial de productividad es muy acusado en las empresas de construcción de edificios de menos de 10 empleados. 

Como en otros sectores, la productividad de las empresas de edificación españolas aumenta significativamente con su dimensión, de forma que las empresas medianas son 2,7 veces más productivas que las microempresas. En términos comparativos, las empresas medianas españolas de construcción de edificios son las más productivas junto a las británicas. En ese sentido, la recomposición del sector inmobiliario en España, con un mayor peso de los servicios inmobiliarios (más productivos que la edificación), ha podido tener un efecto positivo en la productividad global. En ambos subsectores hay margen de crecimiento de la productividad vía mayor dimensionamiento de las empresas y de la industrialización de los procesos de producción en el caso de la edificación.

 

Diferencias regionales 

Otro de los estudios monográficos del Informe Anual de la empresa mediana Española relativo a este año es el que estudia las diferencias regionales en el tejido empresarial español.  El estudio indica que la caída de la demanda interna en España durante la crisis ha empujado a muchas empresas a buscar nuevos mercados y que aunque desde 2014 la recuperación ha mejorado las perspectivas para las ventas a nivel interno, diversos factores apuntan a que la contribución de la demanda nacional durante los próximos años será menor que la observada en el período anterior de expansión. 

Asimismo, el informe indica que la economía se enfrenta a un proceso prolongado de desapalancamiento con el resto del mundo. Por lo tanto, para mantener elevadas tasas de crecimiento y reducir los desequilibrios acumulados es necesario continuar impulsando el proceso de internacionalización de las empresas españolas, de tal manera que las exportaciones puedan alcanzar el peso necesario para convertirse en el motor de la economía y generar los recursos suficientes para consolidar la reducción del endeudamiento con el resto del mundo. Pero la reducida dimensión de la empresa española representa una de las barreras clave que impide un mayor crecimiento de las exportaciones. Y así, todas aquellas medidas que supongan un impuso y mejora de los determinantes principales del tamaño empresarial son bienvenidas, puesto que suponen un apoyo a la internacionalización de la empresa en las distintas regiones españolas.

En España, las empresas pequeñas son menos productivas que las pyme de otros países y además, representan una mayor proporción del tejido empresarial, lo que explica la menor productividad de la economía española y, por lo tanto, el menor porcentaje de empresas exportadoras. Estos factores explicarían también las diferencias que existen tanto en el grado de apertura de las distintas Comunidades Autónomas (CC AA) en España, como en la composición del tejido empresarial de cada región. Así, aquellas zonas caracterizadas por bajos niveles de productividad, capital humano, gasto en investigación y desarrollo, una deficiente regulación o un menor acceso a la financiación, son aquellas donde las empresas alcanzan menor tamaño y, por lo tanto, donde las exportaciones presentan un peso relativo más reducido. Por tanto, dichas CC AA son las que mayores ganancias pueden obtener de reformas que impulsen el crecimiento de las empresas. En particular, aquellas medidas que faciliten el crecimiento de la empresa en las distintas regiones supondrán un apoyo para la internacionalización de la empresa en las distintas CC AA y, por tanto, favorecerán el crecimiento de la propensión exportadora, afirma el informe.

Las conclusiones del mismo es que las CC AA que registraron un crecimiento de las exportaciones de bienes mayor entre 2008 y 2013 fueron las que experimentaron un paso más suave por la crisis, y se da la circunstancia de que la propensión exportadora de las distintas regiones españolas es decreciente con la participación de microempresas en el total, y creciente con el porcentaje de empresas medianas sobre el total de empresas con asalariados. Hay que destacar la elevada heterogeneidad regional como muestra que el porcentaje de empresas medianas en el total de Navarra sea el doble que el correspondiente a Extremadura. 

Una cuestión de gran importancia es la elevada heterogeneidad en una serie de regulaciones que afectan la libre competencia dentro de las CC AA (apertura comercial de negocios, libertad horaria, barreras a la unidad de mercado…) y que distintos factores tecnológicos explican una parte de la heterogeneidad en el tamaño de las empresas a nivel regional y la inversión en I+D.  

El capital humano es fundamental para aumentar la dimensión de la empresa, lo que resalta la importancia de la formación, tanto de los trabajadores como de los empresarios, para explicar el tamaño. 

 

Lara Romero

 

 

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